Crecer como líder
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Mujeres migrantes que transforman territorios

Una conversación con Coralia Vásquez sobre autonomía, género y liderazgo en contextos de movilidad humana.
Marzo 8, 2026
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Coralia Vásquez, Fellow de Acumen, migró de Venezuela a Colombia y se enfrentó a una realidad inesperada: no sabía cómo acceder a la justicia, y por momentos sintió, en sus propias palabras, que “sus derechos no habían viajado con ella”. Esa experiencia marcó un punto de inflexión y la llevó a fundar Fundación Mulier, una organización liderada por jóvenes migrantes que protege y salvaguarda los derechos de mujeres en movilidad humana. Coralia acompaña a mujeres que migran sin redes, con miedo, con urgencias, y que aún así deben reconstruir su vida.

En esta conversación hablamos sobre lo que significa liderar siendo mujer y migrante en un contexto donde los discursos de poder estigmatizan, discriminan y silencian. También sobre cómo la autonomía —sobre el cuerpo, la voz y los recursos económicos— puede transformar no solo vidas individuales, sino comunidades enteras. Este Día de la Mujer, su historia nos invita a mirar la migración desde una perspectiva de género, y la igualdad como un trabajo que se construye en comunidad, incluso cuando esta debe cruzar fronteras.

Acumen Academy: Empecemos. Cuéntame un poco sobre ti.

Coralia Vásquez Salazar: Hola, mi nombre es Coralia Vásquez, Fellow 2024. Dirijo Fundación Mulier, una organización liderada por jóvenes migrantes cuyo foco es la protección y salvaguarda de los derechos de las mujeres en condición de movilidad humana.

Vivo en Riohacha, La Guajira, en el norte del país. Soy migrante venezolana y resido en Colombia hace nueve años. Soy abogada en Colombia y Venezuela; me enorgullece decir que soy una abogada binacional. Siempre me he dedicado al trabajo en derechos humanos, protección de los derechos de las mujeres e igualdad de género. Actualmente acabo de comenzar una maestría en Derechos Humanos en la Universidad para la Paz.

Mi mayor pasión ha sido trabajar directamente con comunidades en movilidad, y también con comunidades indígenas, afrodescendientes, jóvenes y madres cabeza de hogar. Ese trabajo, junto con el voluntariado, es una parte central de mi propósito.

Acumen Academy: Si tuvieras que contar tu historia en un momento clave, ¿cuál sería?

Coralia Vásquez Salazar: Atravesar la frontera en condiciones de vulnerabilidad. Hoy lo veo así. Cuando salí de Venezuela no dimensionaba muchas de las violencias que había normalizado. Crucé la frontera pero el proceso de adaptación en Colombia no fue fácil: buscar oportunidades profesionales, reconstruir redes, volver a encontrarme. Es lo que me ha hecho Coralia, la mujer que soy hoy por hoy.

Acumen Academy: ¿En qué momento decidiste que tu camino estaría ligado a la defensa de los derechos?

Coralia Vásquez Salazar: No fue una decisión planificada: fue una reacción frente a lo que viví. Después de atravesar una situación de violencia de género me sentí perdida. Pensé en cuántas mujeres, como yo, no reconocen que están viviendo violencia o no saben que tienen derechos.

Como mujer migrante, yo no sabía que podía denunciar ni que tenía acceso a la justicia. Incluso siendo abogada, creía que mi acceso a derechos “se quedaba” en Venezuela, como si mis derechos no hubieran viajado conmigo.

Entendí que otras mujeres podían estar pasando por lo mismo, y quise evitar que otras tuvieran que hacerlo solas. Así nació Fundación Mulier.

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Acumen Academy: ¿Cómo ha influido tu experiencia como migrante en tu forma de liderar y servir?

Coralia Vásquez Salazar: La migración atraviesa todos los ámbitos de mi vida. Me ha dado una empatía profunda para entender y también reconocer el privilegio que en algún momento tuve, y que antes veía como “dignidad básica”.

Hoy entiendo que estoy en una posición privilegiada, algo que también aprendí en el Programa de Fellows de Acumen. No me culpabilizo por eso, pero sí me responsabilizo. Desde ese privilegio, procuro acompañar sin apropiarme de la lucha de otras personas. A veces, dar aliento cuando alguien lo necesita es suficiente.

Acumen Academy: ¿Qué te ha marcado profundamente al trabajar con jóvenes migrantes venezolanos en Colombia?

Coralia Vásquez Salazar: Me ha marcado entender la brecha generacional. Mi equipo es menor que yo; hay casi nueve años de diferencia, y me ha marcado poder entender que la migración se vive de manera distinta según la edad. Los rangos etarios están muy marcados en procesos de migración.

No es lo mismo migrar a los 22 años, después de una carrera profesional, que migrar a los 14 o 16 sin decisión propia, traídos por sus padres que también se vieron obligados a sacarlos de un lugar que no era seguro para ellos. Tampoco es lo mismo migrar después de los 55, como mi mamá, dejando su vida, sus amigas, familia y un arraigo distinto.

Eso me hizo entender que la juventud está especialmente expuesta a la falta de oportunidades y de redes. Cuando yo migré, aún tenía una red en Venezuela que me sostuvo por años, aunque fuera por WhatsApp. Ellos, posiblemente no.

Si ese proceso no tiene acompañamiento real y acceso oportuno a oportunidades, bienes y servicios, se vuelve mucho más complicado. Entender estas diferencias me hizo generar un nivel de conexión más allá con la causa: no solo proteger a mi equipo (que para mí es prioridad), sino acompañar a personas que viven la migración de maneras muy distintas.

Acumen Academy: ¿Qué significa ser una lideresa migrante en un contexto como Colombia?

Coralia Vásquez Salazar: Es complejo. Más allá de ser Colombia que ya de por sí tiene retos estructurales, ser lideresa migrante en La Guajira implica enfrentar niveles marcados de xenofobia, incluso en un territorio de frontera, y al machismo.

Ser mujer migrante, joven y defensora me pone en una situación de vulnerabilidad y exposición, no solo a mí, sino también a mi familia y mi equipo, que son riesgos que hacen parte de este trabajo. Creo que cualquier persona que sea líder en Colombia sabe a lo que nos exponemos. Y además hay barreras muy concretas: desde registrar mi organización, hasta el proceso de ganarme un lugar en las mesas (espacios) institucionales.

Pero lo más importante es que el trabajo hable por sí mismo. A pesar de las puertas cerradas, de los momentos difíciles y de las dudas, hoy puedo decir con orgullo que Fundación Mulier tiene relaciones sólidas con organizaciones, administración pública y academia. Hemos llegado a espacios que parecían imposibles.

Vencer esas barreras ha sido un proceso de crecimiento, de retrospección, de cambios y de incomodarnos constantemente, pero lo estamos logrando.

Acumen Academy: ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan hoy las mujeres migrantes?

Coralia Vásquez Salazar: Yo creo que son tres inicialmente, porque los desafíos y retos son cada vez mayores, sobre todo cuando una mujer migra sola.

  • Uno: migrar sin redes, sin oportunidades, sin saber a qué puertas tocar.
  • Dos: estar expuestas a violencias. Muchas migran huyendo de ellas, y aun así, al llegar siguen siendo vulnerables.
  • Y tres y no menos importante, la falta de información y barreras de acceso a derechos, no saben cómo acceder a rutas, educación para sus hijos, o servicios de cuidado; y eso las pone en situaciones de explotación, trata de personas o trabajos extremadamente precarios.

A esto se suma la regularización para garantizar simplemente el acceso a medicina general. No hay procesos actuales ágiles para obtener un documento o algún proceso de protección que sea realmente accesible. En zonas de frontera, además, hay una realidad de migración pendular: si una persona necesita volver a Venezuela por razones familiares, puede perder estatus. Si tu solicitas refugio, no vas a poder regresar a tu casa. Todo esto crea un núcleo de vulneraciones del que se desprenden muchas otras más.

Acumen Academy: Además de tu experiencia personal, ¿qué otros vacíos viste en el sistema que te llevaron a fundar la organización?

Coralia Vásquez Salazar: Me di cuenta de que incluso si sabes que tienes derechos, acceder a ellos no es simple. Acompañando mujeres a activar rutas de protección, vi que muchas no tenían el acompañamiento mínimo. La misma institucionalidad a veces no se esfuerza en que las mujeres entiendan bien la ruta; y cuando logran acceder, la ruta puede fallar o perderse.

También hay comentarios y juicios que re victimizan, como “Ay, pero es que ella reincidió y volvió con su agresor”, en lugar de preguntarnos qué necesidad obliga a una mujer a tomar ciertas decisiones, el sistema termina siendo violento por falta de empatía y por no brindar acompañamiento.

Eso lo sentí de manera personal. Yo dije: “esa soy yo, esta violencia es para mi”, Escuchar las historias de cada mujer y entender su posición fortaleció mi convicción de acompañarlas. No deberían atravesar estos procesos solas. No es su culpa.

Cuando entendí cómo funcionaba el sistema, la falta de confidencialidad, la ausencia de acompañamiento psicosocial integral, fui viendo qué hacía falta y cómo Fundación Mulier podía llenar parte de esos vacíos.

Acumen Academy: ¿Cómo se cruzan migración y género en vulnerabilidad, pero también en resiliencia?

Coralia Vásquez Salazar: La explicación más clara está en las estadísticas. Más del 52% de las personas en condición de movilidad humana en Latinoamérica y Colombia son mujeres. No son números, son vidas y son realidades.

Sí, estamos expuestas a muchas vulnerabilidades. Pero también somos mujeres que llegamos con todo el empuje para transformar los lugares de acogida: buscamos autonomía económica, crecimiento personal, emprendemos, trabajamos, construimos.

Cada vez me llena más de orgullo ver mujeres emprendedoras, mujeres trabajando así sea por ese sueldo que a veces puede parecer bajo, pero para muchas mujeres eso significa dignidad. Le están apostando a un desarrollo social, comunitario, económico y cultural, porque la migración es eso. Más allá de lo que representa la migración para las mujeres, es lo que las mujeres representan para la migración.

La migración es un derecho humano y también una oportunidad. Si se abren oportunidades de crecimiento, acceso financiero y trabajos dignos, eso mueve economías locales: impuestos, seguridad social, educación para los hijos, proyección de vida. Grandes países se han construido a raíz de grandes migraciones.

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Acumen Academy: En tu experiencia, ¿cómo impactan los discursos que presentan la migración como amenaza en la vida cotidiana de las mujeres migrantes?

Coralia Vásquez Salazar: La lucha contra la xenofobia es constante. Las narrativas, los discursos tienen que cambiar, no hay un punto medio, tiene que cambiar. A veces la gente reproduce ideas xenófobas sin darse cuenta; reconocerlo es el primer paso para cambiar.

En zonas de frontera donde las oportunidades de crecimiento profesional para las mujeres son mucho más escasas que en las ciudades grandes, hay narrativas muy arraigadas y violentas que estigmatizan a mujeres migrantes. Si bien es una realidad que muchas mujeres deben vender su cuerpo por necesidad para tener lo mínimo vital, también enfrentan xenofobia a través de comentarios y prácticas discriminatorias.

Eso atraviesa la vida cotidiana y también puede afectar el orgullo por el lugar de origen. Incluso en mi trayectoria profesional, hubo momentos en los que sentí que tenía que neutralizar mi acento.

Pero también hay procesos de resignificación: el arte, la música, la gastronomía, el trabajo y los logros ayudan a recuperar el orgullo. Yo estoy orgullosa de mi país y también profundamente agradecida con Colombia, porque aquí he podido construir una versión de mí misma que en Venezuela sentía negada. Sin romantizar la migración, porque es un proceso cuesta arriba, también trae cosas bonitas.

Acumen Academy: ¿Qué cambia cuando miramos la migración con lente de género?

Coralia Vásquez Salazar: Entendemos que los procesos migratorios se viven de manera distinta según edad, territorio y oportunidades. Con enfoque de género identificas vulneraciones adicionales, pero sobre todo entiendes qué cosas debemos cambiar.

Muchos procesos, muchas oportunidades no tienen un enfoque real de género, y tampoco un enfoque étnico. Mirar con ese lente es reconocer la lucha y la necesidad real de cada persona, incluyendo dimensiones como género, movilidad, etnicidad y reconocimiento. Eso es muy importante a la hora de brindar oportunidades, procesos, acceso a derechos a cualquier persona. Es entender la lucha, te hace saber la necesidad real de esa persona.

Acumen Academy: ¿Cómo se transforma el liderazgo cuando nace desde la experiencia interseccional de ser mujer, joven y migrante?

Coralia Vásquez Salazar: Se transforma cuando entiendes que tu condición no es ajena a la de los demás, que seguramente alguien ya lo vivió o lo está viviendo. Y cuando te invitan a participar y te sientes parte, eso te empodera, y te dice: “sí, me negaron un derecho en mi país, pero lo estoy teniendo en casa”.

Que te digan “eres muy joven” o “como mujer no puedes” y aun así sentarte en mesas donde se toman decisiones cambia la mentalidad. Con herramientas correctas, apostándole a los programas correctos y redes, el liderazgo se vuelve transformador, no solo externamente, sino internamente: autoaceptarte, autoreconocerte y sentirte parte del propósito.

Y sí, el síndrome del impostor aparece y hace que dudes mil veces de ti, pero el sentido se construye, y cuando ese sentido es desde el querer le da propósito a tu vida.

Acumen Academy: ¿Qué lecciones deberían aprender gobiernos y el ecosistema de impacto sobre el cruce entre género y migración?

Coralia Vásquez Salazar: Que cualquier sistema debe tener enfoque de género y un acompañamiento basado en investigación del contexto y necesidades reales, un proceso detallado de entender esa población a beneficiar. Eso facilita procesos reales de integración y también lucha contra racismo, xenofobia y violencia basada en género. Cuando entendemos este contexto y trabajamos con los diferentes enfoques que este contexto necesita, los cambios son reales. Los cambios se sienten, las oportunidades crecen y el sistema empieza a cambiar.

Los enfoques tienen que revisarse constantemente, porque las cosas nunca son estáticas: lo que sirve hoy puede no servir mañana. Hay que escuchar a la comunidad, a las personas beneficiarias y a las aquellas directamente afectadas para lograr cambios reales.

Acumen Academy: ¿Qué cambia cuando son las mujeres quienes lideran procesos comunitarios?

Coralia Vásquez Salazar: Es lindo ver redes de mujeres lideresas que hemos creado en los territorios. Ese proceso de apropiación del territorio, de sentirse parte y escuchadas, transforma. Piensa en el poder transformador de que cuatro mujeres se sienten a tomar café a las tres de la tarde y se escuchen entre ellas: desde esa escucha se movilizan ideas, decisiones y acciones concretas.

Cuando hay reconocimiento, integración, participación, formación, crecimiento y oportunidades, no solo se transforma la vida de una mujer o su familia: se transforma un territorio, una comunidad, un barrio, entornos escolares. Los cambios se sienten.

Acumen Academy: Para ti, ¿qué significa empoderamiento femenino más allá de la palabra?

Coralia Vásquez Salazar: Para mí, empoderamiento significa autonomía. Que una mujer se sienta autónoma sobre su cuerpo, su voz, su dinero, su trabajo, su familia; que pueda sentirse realizada en todos los ámbitos de su vida.

Leí una frase que me dolió: “La libertad está siendo un espacio inseguro para nosotras”. Empoderamiento es que una mujer pueda sentirse segura y autónoma en su libertad.

Acumen Academy: ¿Qué crees que el ecosistema de impacto social aún no está entendiendo sobre las mujeres migrantes?

Coralia Vásquez Salazar: Que a veces el servicio existe, pero ellas no llegan, y no es porque no quieran: muchas veces no saben que pueden ir. Y cuando saben, no pueden: no tienen para transportarse, no tienen con quién dejar a sus hijos, viven en entornos violentos o tienen al agresor cerca.

La falta de redes atraviesa todo. Cuando el sistema entiende esto, se da cuenta de que necesita transformaciones como flexibilizar procesos, entender el territorio y adaptar rutas a la realidad.

Acumen Academy: ¿Qué sueño tienes para las mujeres migrantes en Colombia en los próximos 10 años?

Coralia Vásquez Salazar: Sueño con oportunidades de empoderamiento económico. Cuando una mujer tiene libertad financiera, se siente más segura de sí misma. También sueño con oportunidades de regularización y protección jurídica, para acceder a salud, educación y oportunidades laborales dignas. A partir de ahí, lo demás empieza a construirse.

Acumen Academy: ¿Qué aprendizajes te ha dejado trabajar con mujeres en contextos humanitarios?

Coralia Vásquez Salazar: Me ha dejado muchos cambios y cuestionamientos. Pero sobre todo entender que el poder transformador que tiene una mujer es imbatible, y cuando está rodeada de otras mujeres, ese poder es cuidado, impulso, lágrimas, amor, dudas… y aun así es imparable.

Acumen Academy: Te dejo una frase para que la completes: “Donde hay una mujer, hay…”

Coralia Vásquez Salazar: Cambios, visión, crecimiento.